510 Años de haber encontrado el Lago de Maracaibo



El lunes 24 de agosto el grupo literario Per-Versos, bajo la coordinación de Alexander Coy, organizó un evento que reunió poesía, música, pintura y performance en el Teatro Bellas Artes de Maracaibo, en lo que se llamó Dia del lago de Maracaibo. Este servidor participó con tres poemas, los cuales ahora comparto con ustedes por aquí:

Envidia

Los cadáveres están revolcándose, quieren salir
Arañan las tapas de sus urnas hasta provocar dentera
Sus uñas se quiebran al rasgar la madera
Son Vespucio, Ojeda y el Poeta Udón.

Una corta eternidad de promesas que se escapan entre los dedos
Y Desembocan en el olvido
Pieles Tornasoles bailan sin piernas
Hasta ser devoradas por las sombras

No logras ver tu reflejo
No tienes alma
Sin Oxigeno que inhalar
Sin salida para exhalar

Espíritus flotan en un aire viciado, penan por un espejo
Los fantasmas no existen, por eso no les creo
Lo único real es el progreso, hiede que jode
Pero otorga el placer de sentir a fondo nuestras vanidades

Tierra que se cobra y se da el vuelto
Con caminos de libertad pavimentados de sangre y huevos chimbos
Para que los pollinos recorran la senda a un ritmo sincopado 4x4
Con el mismo apuro que tienen las balas buscando la carne más inocente.

Los carroñeros se pelean por algún verbo tangible
Que haga la milagrosa alquimia de la mierda al cristal
Cambio religión por ciencia ficción
Cambio tu rostro de indignación por una cerveza fría.

Después de todo, nadie quiere nadar tanto para luego morir en la orilla
Eso es lo que los pone verdes de envidia
Un destino turístico con jacuzzy del infierno
Con sus respectivas burbujas y vapor.


© Edwing Salas
Agosto 2009



A la deriva

Un haz de luz se degrada
Una onda se pierde
Una lágrima cae
Se evapora el aliento.

Un saludo a los siameses hermafroditas
Un trago para el hombre fuego, “Fayaman”
Una calculadora para el benefactor siciliano
Una bombona de oxigeno para Maria.

Moisés, el plomero, trata de separar las aguas
Pero se rompe la tubería y él sale huyendo.
Es un trabajo sucio
Pero alguien tiene que hacerlo.

¿Acaso Pide perdón la lluvia?
¿Acaso pide perdón el sol?
Me exigen pedir perdón a dios
Por quejarme de mi pésima mano el juego.

Para olvidar mi pecado
Voy al santuario de little beaches
Y me compro la última de Guy Ritchie
Y un concierto de los Ramones

Natasha la prepago quiere hacer leche condensada
Pero por más que bate y bate lo que obtiene
Es pescado frito con ensalada, intenta de nuevo.
Y ahora obtiene papa rayada.

Las viejas noveleras dicen que necesito un sicólogo y un cura
Acepto, siempre y cuando corran ustedes con
Esa cuenta y también la que voy a dejar
En el Edén del Doctor Portillo.

La belleza está en el ojo del corazón
Y la fetidez en la nariz del transeúnte
Me siento algo ligero al caminar
Parece que deje mi alma en la última meada del malecón.

La historia le huye a la felicidad
Son incompatibles.
Solo se puede poseer uno de los dos
Aunque te los metan juntos como cabra en los frijoles con arroz

Bebe de este vaso medio vacío o medio lleno
Arrepiéntete de tener sed
Epicteto, estoico recibe su soborno.
Se inventa una laguna mental.

Natasha, la prepago, ahora quiere hacer besitos de coco
y su batidora ha quedado sin baterías, va a la tienda
A comprar las veintidós que necesita, pero le alcanza
Para comprar solamente hasta la pila veintiuno.

Seguro la mandaran también a pedir perdón
Por quejarse de su mala leche
Y eso hará que deje de experimentar con su hornito
Y monte un guiso tradicional en la candela de arriba

El brollo correrá como cañada desbordada
Unos dirán Ave Maria Purísima
Otros reirán
Y otros le darán más volumen a la música.

Un haz de luz se degrada
Una onda se pierde
Una lágrima cae
Se evapora el aliento.

Un saludo a los siameses hermafroditas
Un trago para el hombre fuego, “Fayaman”
Una calculadora para el benefactor siciliano
Una bombona de oxigeno para Maria.

Así termina el día, dándole paso al naranja
fluorescente sobre el agua
A la añoranza del Támesis
Del Rin
Del Hudson
Del caucho
De la carrocería margullida
Y su recuerdo, escupitajo en la pared
de Foto Basílica.

© Edwing Salas
Agosto 2009



Arraigo

Los arraigados no se van
Se quedan
Se relajan como fakires sobre sus fracasos
Ven la oportunidad al fondo del precipicio
Disfrutan eternamente del espejismo

Son devorados por la fe
Corrompidos por la paciencia
Violados por la rutina
Están hasta el culo de esperanza
Y por eso se comportan erráticamente

Sonámbulos en espera de mejores días
Hasta que la piel se cuartea
Viene la adaptación
Y se los lleva la arenisca que el viento arrastra.

Los arraigados le temen a lo desconocido
Le tienen respeto a la mano que los abofetea
Le rinden tributo al hambre
Son los hijos de la Gloria, ignorancia
Su madre lengua los proteja de sueños transculturizadores.

¿Los que se arraigan estarán a salvo?
No cambian su esquina en ebullición
Por ninguna otra en el mundo
Porque después de todo la tierra es plana

El arraigo es más viejo que el agua de la playa
Y como esta, se pudre con el estancamiento
El estoicismo de los arraigados les garantiza su parcela
Cielo, tierra, poder, estatus, verosimilitud, fantasía.

Todos los años salen a salvar y ser salvados
Son fieles a cada temporada de demencia colectiva
Son libres, son nobles, son ejemplares
Desde las arenas movedizas del arraigo voy
Siendo digerido lenta y dolorosamente.


© Edwing Salas
Agosto 2009


Gracias a la organización por tomarme en cuenta

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