La Hora Cero: Entrevista con Diego Velazco aparecida en tal cual digital




"La violencia tiene consecuencias"

Desde Los Angeles, el cineasta Diego Velasco asegura que la película "Hora Cero" iba a ser ambientada en el chavismo. Decidió cambiar de opinión porque no pudo seguirle el trote al Presidente y recreó la historia antes de 1998

Por: Douglas Gómez Barrueta

El destartalado taxi que transporta a toda velocidad a una embarazada herida de bala, un médico trasnochado y dos asesinos a sueldo ha sido visto por 820 mil personas en las salas de cine venezolano.

La historia del sicario que tatúa en su cuerpo los nombres de sus víctimas y toma por asalto una clínica, donde una miss Venezuela será operada por un cirujano estético, cumple 15 semanas en las carteleras de cine.

La hora cero es la ópera prima de Diego Velasco y es un éxito de taquilla. Es la segunda película venezolana más vista en los últimos doce años, la primera es Secuestro Express de Jonathan Jakubowicz con 936 mil 44 espectadores. Velasco es un caraqueño residenciado en Los Angeles que tiene entre sus planes hacer una película sobre la leyenda de El Silbón, el fantasma que está lejos cuando se escucha cerca y está cerca cuando se escucha lejos.

—¿Por qué la película está ambientada en 1996, antes de la llegada al poder de Hugo Chávez? ­

—Cuando se empezó a escribir el guión la película era contemporánea, pero cada vez que terminábamos una versión teníamos que cambiar elementos porque el país iba cambiando: el nombre oficial, la moneda, la misión Barrio Adentro, los médicos cubanos.

No podía seguirle el trote al Presidente. Sabía que la producción y la postproducción me tomarían dos años. ¿Cómo podía lograr ser auténtico a lo que plasmaba cuando todo cambiaba de un día para otro? Al recurrir al pasado tenía una realidad que podía mostrar de manera más contundente lo que ocurre en el presente

—¿No cree que hay una exaltación de los malandros, que tienen mucho ingenio y humor? ­

—Para mí no hay buenos ni malos. Estoy consciente que cada quien ve la película bajo su propia óptica. En el caso de los malandros, que es una palabra que no uso, ni se usó en la película, intenté mostrar que el que a hierro vive a hierro muere.

Para mí era importante mostrar que las acciones violentas tienen consecuencias, para invitar a quienes viven esa realidad a reflexionar sobre su condición, mostrar que siempre existe la posibilidad de redención y de cambio.

—¿Recibió alguna presión del CNAC por el guión? ¿Le preguntaron si estaba a favor o en contra del gobierno? ­

—No, en el CNAC no me pidieron cambiar nada o me obligaron a poner algo.

—¿Trabajaría con La Villa del Cine? ­

—Sólo trabajo con las personas que me den la libertad para hacer cine. No digo de esta agua no beberé, porque si en un futuro se presenta la situación de que hay una coproducción no cierro la puerta, aunque he visto películas como Bloques o Macuro que han sido de la Villa y las he disfrutado.

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