Auto Homenaje/ Autoenfrentamiento -Experimento Nº 2-

Es viernes por la noche, me encuentro de muy buen humor y estuve recopilando viejos escritos mios de Predicado.com, un portal donde empecé a publicar narraciones y atrevidos intentos de poesía. Al crear este blog, ya no hizo falta publicar en portales ajenos. Así que he traído hoy una serie de obras que llamaré Auto Homenaje/ Autoenfrentamiento, que no es otra cosa que la publicación de estas escrituras retro como un homenaje a mi testarudez y un enfrentemiento con quien soy hoy en día a ver que tanto he progresado o involucionado.

Parte 23-Septiembre-2005

Ser parte del silencio...respirar sin sonoridades a contraviento... si la realidad y el sueño se dieran la mano serian siameses borrosos que bajo el sol pueden sudar corriente prismática, trayendo en su caudal ángulos rectos, obtusos, venenosos.

Ser parte del silencio... inmóvil, en paredes acolchadas recibiendo las ondas sonoras de un taladro haciendo su ruidoso trabajo.

En las aceras del pensamiento seis mil millones de parásitos se muerden entre si, se chupan sangre. Desde allá afuera solo se ve una esfera silente. No hay vacío en estas habitaciones llenas de gritos; mil denteras han causado. Repiten sin cesar, el mismo año miserable.

Manos cortadas y sangrantes siguen aferrándose a esa cruz de papel. Degustan virtud. Saborean daño. Autocomplacencia de masoquismo blanco y negro. Desgarran sus bilis de indignación ante lo desconocido.

Castrados, cegados, fuertes; pero destructibles...como todo principio y final nunca se separan. Eternamente unidos por el camino, sabio consejero.

Para ser parte del silencio hay que escuchar lo que hay dentro y ser sordo de ojos abiertos. Sentir la caída de un alfiler... tu silencio...no es igual al de los demás… pero la profundidad es la misma. Aún así, nadie se ahoga en anhelos. Susurren despacio sus desesperos, sigan ... unidos vencerán. Unidos son felices. Unidos no saben ni donde están. Unidos engordaremos la extinción.

Cuando se dividan las nubes en suaves y ásperas... haz recuento de las sílabas que construyeron palabras sinceras. Que lleguen con orden, pero no para ordenar. Que lleguen fuertes de plenitud y no de volumen. Acompañadas con el asombroso, y en desuso, tacto de una caricia...y sé parte del silencio

© Edwing Salas

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