Auto Homenaje/ Autoenfrentamiento -Experimento Nº 4-

El primer Autohomenaje/Autoenfrentamiento del 2012. 

He venido recopilando viejos escritos mios de Predicado.com, un portal donde empecé a publicar narraciones y atrevidos intentos de poesía. Al crear este blog, ya no hizo falta publicar en portales ajenos. Así que he traído hoy una serie de obras que llamaré Auto Homenaje/ Autoenfrentamiento, que no es otra cosa que la publicación de estas escrituras retro como un homenaje a mi testarudez y un enfrentemiento con quien soy hoy en día a ver que tanto he progresado o involucionado. 

En esta ocasión toca el turno a un relato:
 


 Perfume...  04-Mayo-2004  
 

El Bluuuuaaackkkkgggg!!!!! retumbó en la sala golpeando las paredes con su eco repulsivo. El vómito bañó la mesa repentinamente. Los papeles empapados de ácidos gastricos se corroen. Fluido que repentinamente y sin control salió de la boca de Jacinto. 

Después de recuperar la respiración medianamente normal, el pálido rostro del hombre joven expresó molestia. Olvidò por un momento su padecer. Debe limpiar la mesa y repetir de nuevo el papeleo... así ocurrió.
 

Luego de ir al baño y regresar con las manos limpias y la cara fresca, llenaría un formulario nuevo.

- ¡¿Qué demonios he hecho?, ¿Prefiero esto a que me maten de una vez?!!!! - se decía así mismo- ¡Un maldito cobarde, eso es lo que soy!! .

En la maraña de lava gris que llenaba su mente solo esas palabras repetían su ritmo frenético. Estaba perdido y lo sabía desde hace tiempo. 


Haber puesto su firma en aquel papel, hace un año, lo empujó a un periodo lleno de dificultades para él y su familia. Desde que sus nombres salieron publicados en la lista de los traidores, los problemas se agudizaban cada día...pero en ese momento, todo podría cambiar si llenaba el formulario, cuyo cuerpo, rechazó como cuando se está harto de comer tanta mala comida.

 Así se traga la mentira y las injusticias que llenan a uno. Todos lo engañaron; no había buenos; solo malos y estúpidos, y él era de estos últimos, en la fiel y pura extensión de la palabra.

  
Hace tiempo los oficiales y milicianos estaban borrándolos del mapa. Ahora, si quería dar la oportunidad de sobrevivir a Mielsa, Octavia y Candidus, sin despedirse de ellos y no mortificarlos, debía confesar que conspiró, negándose a retractarse , dejando todas sus pertenencias y derechos ciudadanos al estado para resarcir el daño a la patria .

La tinta cubría los espacios señalados en el formulario; datos personales, fechas , clase de delito y el espacio que más le dolía tener que llenar: ubicación geográfica, nombre y dirección de sus cómplices. No dejaba de pensar en ellos: Alvarito, Yesca, Cuarnildo, papá, y un gran etcetera.

Una gota de sudor rodó por la punta de su aguileña nariz, rebosando en la caída, la casilla que rezaba “Número de Identificación”

 La puerta se abre y de inmediato aparece una mujer de estatura media y complexión doble, de salvaje cabello rizado, elegantemente vestida a la moda ejecutiva, pero austera, su rostro de anchos labios, no muy delicados, se movieron dejando escapar una interrogación con el más agresivo y aplastante tono:

- ¿ No ha terminado?

Jacinto negó despacio, con la cabeza. Un hilo aromático se colaba por sus fosas nasales llenándolo de pánico, ira, asco. Era ese maldito perfume!!!.

- Apúrese pues, ¿qué espera? !!!

La mujer se acercó y se puso frente a él, toda parca, recalcitrante, arrogante. Lo miró con repulsión y amargura.

Jacinto la miró fijamente, triste pero con determinación; su cara sudada dibujó con agonía y lentitud una costosa sonrisa . Ambos se miraron en silencio. Algo se presentía en el ambiente de la habitación, las paredes no escaparon de nuevo al retumbante eco...

- Bluuuuaaackkkkgggg!!!!!





(c) Edwing Salas


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