Una mujer llamada Venezuela

- ¡Cállate maldita puta, sigue mamando y deja que Alejandro el cubano te siga rompiendo el esfinter !

La mujer contiene las lágrimas pero deja escapar lo que parece ser un grito de dolor a través de la mordaza. Su dominador continua el juego de roles con mucha seriedad. 

- Tu sabes que nadie te tratará mejor que como te hemos tratado mi padre y yo. Esos sifrinos de mierda te aborrecían  y te veían como una pobre arrastrada de barrio. Agradece que yo te estoy cuidando, que yo soy como tú, vengo del mismo lugar que tu y junto con mi hermano Alejandro te haré muy feliz.  

El dominador la agarra por el cuello aplicándole una llave de lucha libre, tras unos segundos el rostro de la mujer se pone morado. 

Sentado en una silla, mirando el espectáculo con deleite, un viejo con uniforme verde oliva se masturba mientras una asiática menor de edad, también desnuda, le sopla cocaína en la cara. 

Así transcurre la vida de Venezuela, mujer muy linda, pero no muy inteligente. Su crónica ingenuidad y sus constantes fracasos sentimentales la han convertido en una persona llena de vicios y con una autoestima que le ha hecho perder su norte e identidad. 

Sin embargo, ella cree ser feliz y piensa que aún falta para llegar al fondo.  



(c) Edwing Salas
@EdwingSalas

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