¡Coehlo sálvame!

La realidad toma más sentido, incluso, cuando sucede lo que no se quiere, o lo que es lo mismo, si tus deseos más desencarnados mueren desde el momento de nacer .

Tratando de no sonar cursi ni en sus pensamientos, finalmente se dió cuenta que tanto evitar los libros de la "literatura industrial" no le había salvado de experimentar sentimientos que incrementan su culpabilidad. Continuaba en su "zona de confort", como le señalaron una vez unos amigos que practicaban la trascendencia espiritual. 

Esa "zona de confort" podría ser más bien un terreno de guerra. Las letras oscuras, hechas óxidos y escombros, eran el único refugio que resistía el bombardeo de la hiper percepción, de la irracional inconformidad, del padecimiento, la pasión. 

En eso consiste: estrellarse en llamas."Todo es una ilusión, nada es verdad y todo está permitido" , el mantra de Burroughs, lo supo hace poco, pero lo practicó siempre, no de manera voluntaria, sino más bien por mecanismo defensivo. 

La distancia y el eterno desencuentro es ya un hecho irreversible. Hubiese querido regresar el tiempo para poder leer Paulo Coehlo,Carlos Fraga, Rhonda Byrne y La Biblia. 

Letras sólidas con bases suficientemente fuertes como para  saber  a tiempo el nombre del juego y labrarse una vida con dinero, propiedades y la mujer que siempre idealizó. Esa que le daría lindos niños que llevarían a Disney, Doral y Weston. Un hogar en la tierra prometida. Cruceros por el caribe y muchas fotos felices en Facebook e Instagram. No hubiese existido nada realmente imposible. 

Siempre desdeñó al autor equivocado: ya es demasiado tarde para pensar "Maldito Burroughs" "¡Coehlo sálvame!"  

05/02/14

(c) Edwing Salas

@EdwingSalas 

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