Carmesí


Cuando me atrapes estaré hecho un guiñapo
Pesaré mil kilos demás
Mi conciencia estará esparcida en todo el universo
Será amarga
Íngrima
Supernova imperturbable
Y con suficiente energía sin consumir
Perder esos lugares habituales
Donde se proyectan sombras de cenizas
El aire cortado con vocales y consonantes
Y no se respira libertad
Pero tú estás desencadenada
Sobrevives, supravives, revives
Lujuria en presente continuo
Actividad normal de tu periodo afirmado       
Sanguijuela de placer
Hinchada de orgasmos
La biblioteca con mayor información…
Tu entrepierna…
Continúa la fuga hecha con partituras de fruición 
Esas que saben la intensidad de cada sonido nocturno
A firmamento diseccionado
Derramando brillo por la oquedad
Terminando
Llenado lugares y escenarios
Nunca mires al suelo
No veas al ácaro en la inmundicia
No te enteres de su existencia
Ya lo exhumaste de su hibernación
Y ahora le toca perseguir perros famélicos
Gravedad cero y luminiscencia
Subsuelo y torrentes de privación  
Cavando has llegado buscando un tesoro
Condescendiente hiel
Nunca el anhelo llega a poner pies en tierra
Nunca hay vuelo si no aborda la certeza
La física impone sus átomos
Destruye todas las éticas
Masa por aceleración
Sudores más satisfacción
Una fuerza que no puede encapsularse
Lo contrario sucede al decoro  
El jarrón chino siempre a punto de romperse
En medio de la tormenta
Son tiempos en que igualas la conducta alfa
Sin temor y sin preocupación
En el reacomodo de las fuerzas
Se pierde el volumen y la dirección
Es un hecho concreto esta distancia
Es una dádiva cada desaparición
Entre las olas que abrazan tus pies
La arena recogida en medio de tu libro del génesis
Y las montañas que emergen como murallas
Se deja en claro la oscuridad y su dueño
El cántaro rebosa agua mientras llueve por entero
La rutina no cesa en su ritual impregnado
¿Es necesaria una lupa para ver el sol en su cenit?
Has ido y venido con la madre a repartir bofetadas 
Creo que no…
¿Es visible la sangre sobre tela escarlata?
Es vino derramado en bacanal
Es herida sin estocada final
Para la rueda dispuesta a marchar siempre hay avance
Para la vela engordada por el viento siempre hay corriente
Cabalgas y cabalgas sin parar
Es una competencia por la piel más curtida por el polvo    
No es cuestión de sensaciones en exhibición 
Ni un deporte extremo de roces condimentados
La gula está bien representada
Siempre habrá vomitaderos a los que no provocará entrar
Quizás este sea el caso
Enemigos caídos, zancos de caballos
La mesa tendida y humedecida con estática corpórea  
Néctar de amazonas contemporáneas en su reinado
Sobre dioses destronados
El escribano toma nota
Registra la epopeya
en los confines de su universo plano
con esquinas de pergaminos incinerados
que fijan sus límites carcomidos de calor
e impiden la entrada a la jugosa y profunda
carne de la emancipación.
    
© Edwing Salas.
15/16 -03-14
@EdwingSalas


  

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