Postal de fresca sombra



En medio de un lejano paraje xerófilo, camino a una pista clandestina, un vehículo que transportaba a una desesperada viajera se recalentó y su conductor se vio obligado a detenerse en medio de la nada. Ella no paraba de hablar y él,  hombre de caminos, curtido por el kilometraje recorrido en la vida, había llegado hace mucho tiempo al solitario paraje de la inexpresión y la parquedad.
   
-La rutina hace la edad

Dijo él, casi sin mirarla, mientras revisaba el motor humeante y deshidratado.

-La monotonía es un juego divertido del que muy pocos se atreven a bajar  -Respondió ella sabiéndose atractiva, inteligente y joven

Él continuó en lo suyo, era evidente que no estaba interesado en diálogos.La perversión reside en oportunidades perdidas estúpidamente, el ensañamiento se muestra en deseos imposibles de cumplir, la podredumbre surge con el tiempo (perdido).

Hay silencio, luego se interrumpe por el  caer de las gotas. Pueden oírse a gran distancia cayendo con fuerza en la arena mientras son arrastradas por una lluvia nómada.Quietud dentro de este vacío, pero los pensamientos pronto perturban el orden.

-       -     Será mejor que entre al vehículo, se aproxima una tormenta y si le cae en medio de este calor infernal le podría caer mal.

-        -    ¿Y usted? ¿no va a entrar?

-          -Debo arreglar esto antes de que anochezca

Ella subió y se puso a resguardo. Encendió la radio y se sintió renacer con el viento frío recién traído por el aguacero que irrumpió de pronto, tapando el sol del desierto,  neutralizando bruscamente el calor. El parco chofer buscó rápidamente el bidón de plástico vacío y lo colocó en el piso para que se llenara de agua. 

La melodía de la radio era una canción que hablaba de una femme fatale. El conductor la escuchó por un rato.

“Con el consentimiento de las sombras
hilvanamos escarcha de ultravioleta
 descompuesta en la espera
bajo el manto fresco de los grises
las cuerdas del alma
dan un agudo resoplido
Erizan la piel”

Que cursilería.

-          -Venga un rato, no se moje ahí por gusto.

Hizo caso más por cortesía que por interés social. Había visto tantas clientes así que estaba blindado contra ese tipo de féminas fatales. Entró al vehículo y un flash cegó todo hasta que una llamarada azul se descargó contra un cactus solitario convirtiéndolo en cenizas mientras el estruendo estremeció el automóvil. Eso hizo que la viajera brincara instintivamente a los brazos del señor que recién había entrado.

Así se produjo el click, con el escalofrío en puertas, al ritmo de percusión con alma.Lenguas entrelazadas, clítoris frotándose, gemidos de libertad.  Sí, vengan a estamparse en este mural de cementerio.

  Por todos los suelos y sus bendiciones,permitan que nuestros torturados pies se posen en ellos. Amén por nuestros pecados y deseos que no queden atrapados en nuestros novecientos mil kilómetros cuadrados de pura destrucción sin salida aparente.

 Que el vuelo de las aves nos guíen hacia el más civilizado aeropuerto. En el nombre de Afrodita y Morfeo, que las realidades penetrantes y los sueños biodegradables no sean para siempre bajo este mismo pañuelo. 

Que la voz de alguna musa trasatlántica nos despierte en cada amanecer de lluvia y nos muestre el verdadero rostro de la vida más allá de una postal o un film en 35mm.

(C) Edwing Salas

@EdwingSalas

31-Mayo-2004 [24/03/14]

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