Centro del Universo / Center of the Universe


Ignoraba que tan sensato era andar con un telescopio de dos mil dólares a la una y media de la madrugada por el barrio, pero era imperativo ver ese evento estelar –y no, no era un programa de televisión- se trataba de una lluvia de estrellas que se mostraría por diez segundos procedente de la órbita del planeta Nibiru.

Buscar la mejor posición para ver ese fenómeno irrepetible era su prioridad. La gran casa al lado de la suya le impedía ver desde su propio techo.

Muy pocos estaban enterados de lo que iba a ocurrir. Por eso, tenía que ser de los pocos que experimentaran tal fenómeno, sin que nadie se lo contara, eso lo colocaría un poco por encima del resto de sus cohabitantes del planeta.

Vestido de negro para mimetizarse con las sombras, se desplazó de puntillas mientras los perros ladraban avisando de su presencia.

El cielo estaba despejado, podía ver la luna llena y las estrellas. Realmente se sentía pequeño, no hacía falta decirlo.

Tan solo repasar sus decisiones y acciones era suficiente para concluir que lo que buscaba era una señal de luz que aclarara su alma perdida, dentro de ella misma.

La primera estrella fugaz pasó. Pudo observarla sin mucho esfuerzo. Esa no era parte de la lluvia, según la radio de la  NASA, faltaban aún diez minutos.

Ya podía ver la plaza envuelta en claroscuro. Ahí se instalaría con su telescopio.

Llegó, desplegó el trípode y montó rápidamente el telescopio. Comenzó a calcular las coordenadas, el ángulo y la distancia. Empezó a calibrar.

-   Oye, no me gusta que me interrumpan mientras fumo.

Esa expresión sorpresiva y solitaria lo hizo brincar y dar un grito de espanto.

-   ¡Dios mío! ¡Vas a hacer que me dé un infarto!  

-   ¿Eso es un Celestron?

-  

-   ¿Original?

Él afirmo en silencio, con el rostro invadido por la luz de encontrar un ser tan sublime como ella en medio de la noche y a la vez, con el miedo de ser asaltado por esa chica que irradiaba libertad, desenfreno y también mala conducta.

-   Está lindo –Respondió ella-

-   Gracias

-   Yo también salí a ver la lluvia de estrellas y a fumar un poco de esto, pero no tengo telescopio.

Le extendió el joint, el astrónomo amateur negó con una sonrisa. Estaba invadido de pavor, prefería colocarse en el espacio con ayuda de su propia imaginación.

-   ¿Te parece algo malo o qué?

-   No me llama la atención, eso es todo.

-   Bueno, para eso es el libre albedrío, lo respeto, pero de una vez te digo que jamás saldría contigo, salvo por esta noche, pareces ser un buen chico.

Cuando se dispuso a mirar la lluvia estelar, ella le pidió permiso para poder ver, él no pudo negarse. Esa chica de temperamento salvaje era la prueba de que había vida inteligente muy cerca. Puso su ojo derecho en el visor.Una sonrisa de anhelo e inocencia se dejo ver en sus veteranos labios, asomando una dentadura brillante, a pesar de sus excesos con el almíbar.

Él no pudo sino contemplarla, dándole la espalda al firmamento que desprendía escarcha en movimiento. Se sentía demasiado diminuto ante esa dimensión de mujer -Y pensar que el universo es mucho más extenso e intimidante-

No vio su esperada y exclusiva lluvia de estrellas. Descubrió algo mucho mayor. El centro del universo ya no era él y su pobre humanidad, sino ella.

© Edwing Salas
22/04/14
@EdwingSalas



Shot By (c) Edwing Salas
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