Gota de lluvia menuda



Veo la chispa que se asoma rápidamente a lo lejos, posiblemente se quiebre este cargado aire. Me deslizo por esta distancia que une dos puntos.

Trato de pasear por el indomable resplandor, lo tomo por sus crines de protones y dejo que las sacudidas me adhieran a su avance. Aprovechamos estos momentos de sublime exaltación.

Pies ensangrentados se dirigen a su norte sin chistar, sin emitir palabras, pero con la carcajada del desplazamiento. Es tiempo de callar ante lo absurdo.

 Siempre diciendo sí al sobrevivir, en algunos ratos sobrevivimos, en otros, sobremorimos.

El péndulo de victorias y fracasos no para de bailar: uno, dos; de un lado para otro. De extremo a extremo.

Se expanden los labios. Con el estiramiento logran asomarse los dientes,dándole un instante de luminosidad a este sendero. Me cobijo en este chasqueo de luz y sombra en posición fetal.

 Me dispongo a ser disparado al infinito. No sin pocos miedos, haciendo lentejuelas de cicatrices, girando como proyectil en descarado flujo de aire conductor: de lo estático a lo cinético, del reposo a la rapidez, de lo mágico, a lo trágico y de lo suntuoso a la sencillez.

-¡Calma, calma!

Algo se ha recuperado, se presumía perdido para siempre, aguja en pajar imperecedero. Aquí está la cordura, separada por una frontera construida con hojas filosas que rebanan percepciones, detalles, deseos, desastres, rechazos, ignorancias y genialidades, todas ellas, en proporciones desiguales.

31-Mayo-2004

(c) Edwing Salas

Foto: Edwing Salas  03/10/13

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