Momento lamentablemente necesario



Sinceramente no sabía cuánto más iba a durar ese extraño momento “Edward Norton en el club de la pelea”.

Le parecía que eran cuatro años, quizás, más, o más bien, cuatro segundos. Filosas puntadas de ira rasgaban su cerebro. Se encontraba en medio de una gruesa y opaca nebulosa de humo que solo hallaba refractar luz caótica.

Sus intestinos clamaban por trabajar. Sentía las infernales miradas de vidas perdidas. Nihilismo de existencias atormentadas por el cansancio y los desperdicios.

Dio un paso para ver si traspasaba el campo gravitacional que le encerraba. Era como estar hipnotizado por un canto de sirenas, que lo llamaban a formar parte de su círculo de odio y amargura. Trataban de absorberlo hasta consumir su último sosiego. 

Aunque, seguramente concordarían en muchas cosas, los puños no dejarán de buscar su rostro y procurarían asir una daga para liberar del pecho tanta fuerza oscura como un torrente.

Esperaba poder soportar más, pero sin incendiar edificios, ni engendrar perfectas legiones de obediente desenfreno y caos. Aún no.

Guardaba la esperanza que todavía en siglos esa carne y alma no lo hicieran. Solo ocurría que estaba siendo conocido en un extraño momento de su vida.

© Edwing Salas

Escrito originalmente: 10/08/02

Transcripción y edición 13/04/14

@EdwingSalas


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