El pastel dentro de la chica



Ramiro se levantó de un brinco al percibir los sonidos de la avanzada mañana entrando por su ventana. El sábado trajo consigo no sólo un día de descanso sino además, la fecha de su cumpleaños.
Luego de darse una reconstituyente ducha salió del baño para toparse repentinamente con Juliana, cuya cara recién despierta tenía el ceño más fruncido de lo normal.
-¿Qué significa esto? – Soltó aprehensiva-
Ramiro tomó su teléfono y leyó su pantalla, se relajó y respondió con la pura verdad:
-Un mensaje mi amor, deseándome feliz cumpleaños.
Como era de esperarse Juliana explotó:
-¡¿Un mensaje, un mensaje?! Mira la hora en que te lo enviaron y las cochinadas que dice.
-Mi amor, por favor, no les hagas caso a las jodedoras del trabajo, relájate ¿Sí?
Ramiro respondió con calma creyendo que el día de su cumpleaños no se iba a arruinar por un ataque de celos de su novia. Juliana no estaba en la misma onda que él:
-¡Ningún relájate chico! ¡Ya estoy cansada de tus mentiras y tus suciedades! 
Lo que siguió de ahí en adelante no estaba en los planes de Ramiro, todo se fue por el caño y la fiesta que le había organizado Juliana ya no se haría, mucho menos tendría el regalo prometido por ella: Un pastel tamaño gigante con una chica en su interior, quien saldría brincando para cantarle el cumpleaños y hacerle un lap dance, fantasía que su novia estaba dispuesta a cumplirle siempre y cuando él  le hiciera el amor salvajemente sobre la mesa de los pasapalos luego que se fueran los invitados.
Terminó celebrando su cumpleaños solitario, en la barra de un bar desconocido y al que entró luego de tanto deambular sin rumbo, luego de tamaña rabia, sin teléfono y con la amargura brotándole de la piel, su tristeza solo podía compararse con la de la atractiva mujer de al lado, quien lloraba desconsoladamente  frente a su copa de vino.  Él, más por condescendencia que por cazar, intentó sacarla de su tragedia.
-Sí, el amor es una mierda ¿Cierto? – Le dijo compasivamente-
-No si lo encuentras verdaderamente – Respondió ella secándose las lágrimas- , lo que es una mierda es la falta de trabajo.
-¿Por qué dices eso? ¿Qué te pasó?
Ella tomó de su copa y  empezó a conversar con Ramiro, él le dijo su nombre y ella también, se llamaba Abril y le contó que había llegado de Mérida en busca de una mejor vida y cómo le había costado encontrar trabajo, y cuando encontraba, tenía que dejarlo debido a los constantes abusos de sus jefes, que no paraban de acosarla para obtener favores sexuales.
 Llevaba un año en esa situación y su tragedia más reciente es que la habían contratado como animadora de fiestas y eventos para adultos, pero el trabajo que tenía para esa tarde había sido cancelado, por tanto, no tenía para completar el pago de los tres meses que ya debía en la pensión donde vivía.
Ramiro la escuchó con paciencia y la conversación fue yendo por otros derroteros. Los desconocidos que se habían conocido solitarios en una barra fueron descubriendo que en las historias de sus vidas había muchos rasgos y circunstancias en común, fue de esa manera como la tristeza paso a ser simpatía y luego, deseo mutuo.
Ya entrada la noche y dominados por la cantidad de copas en sus venas, decidieron darle rienda suelta a sus ganas en un hotel. Ramiro se introdujo en Abril y ella lo esperó con su vagina húmeda y suave. Ambos se necesitaban, sus cuerpos se acoplaron con la exactitud que solo dos almas gemelas podrían tener.
 Cuando Abril se dejó arrastrar por el placer, los  músculos de su vagina se desataron y empezaron a moverse para ejercer succión, lo que hizo sentir a Ramiro una sensación  que le recorrió toda la medula y tensó sus piernas hasta paralizarlas. No pudo contenerse y estalló en semen dentro de su compañera cayendo exhausto sobre ella.
La bella mujer  tampoco pudo controlar los fluidos orgásmicos que salieron a presión de su vulva.  Un nuevo universo nació luego de ese big bang.
Luego de tal paroxismo, ambos se abrazaron e iniciaron su plática, ahora como un solo ser, ya formando parte uno del otro. Abril le reveló que ahora se sentía agradecida de que la fiesta que tenía  esa tarde fuera cancelada, debía meterse en un pastel y salir a cantarle y bailarle al cumpleañero, a ella eso le parecía demasiado cliché.
Ramiro al escuchar el secreto se dio cuenta que su cumpleaños había salido mejor de lo planeado, se libró de fastidiosa novia y, si bien no cumplió su fantasía de ver a una bella chica saliendo de su pastel de cumpleaños, se encontró con algo mejor: Un dulce pastel de intensos placeres dentro de una chica bella y sexualmente alucinante.
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© Edwing Salas
01/11/13
@EdwingSalas

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