Pavos reales




“Hubo una época en la que las aves no son como las vemos ahora. Entre ellas había constantes riñas porque todas creían que tenían mayor importancia que las otras, algunas por lo bello de su canto, otras por sus llamativos plumajes.”

             La Leyenda de Las plumas del Pavo Real. México

Estaba todo listo: billetera con tarjetas y efectivo, automóvil lavado, engrasado y con motor a punto. El perfume, dominando la habitación con su viril presencia en el aire y delatado en la ropa por gotas aun impregnadas en la camisa.

Cabello húmedo, recién cortado apenas hace unos días, peinado de forma milimétrica. La cara limpia de todo rastro de barba. Nunca pudo entender como había personas que podían dejarse la llamada “barba de tres días”.

Frente al espejo brillaba su más preciado tesoro: esa sonrisa blanca, reluciente, reflejo de la buena actitud ante la vida, del buen humor, esa constancia impresa que ha determinado siempre lo bien que ha salido todo, lo bien que saldrá.

“Para tener una mujer, hay que tener un buen carro”

Su padre se había quedado corto con esa afirmación. La verdad es que con un carro se podían tener todas las mujeres, era como tener una llave maestra a todas las puertas.

Su pene poseía buen tamaño, funcionaba bien, él sabía que su desempeño en las artes carnales era bueno, pero estaba seguro que lo primero que una mujer le mira es forma en que llega, luego la vestimenta, el look y finalmente, la actitud.

Su sonrisa ganó más terreno cuando comprobó por enésima vez que él era un combo completo. No sentía lástima ni remordimiento cuando destruía a otros hombres menos dotados por la naturaleza  en el arte de conquistar mujeres.

Tampoco se veía obligado a tener ningún tipo de responsabilidad cuando cambiaba de pareja o añadía una amante más a su itinerario.
Esos hombres menos dotados deben existir para hacerlo ver  más excelso, más ganador, más deseable como partido, aun ante el supuesto de que él no estuviera consiente de sus grandes ventajas en la vida, como efectivamente hay muchos. 

La naturaleza no solo debe dotarte de una buena anatomía y cerebro, también es vital la capacidad para llenarte de mejores plumas en tu cola. El pavo real más vistoso es quien se perpetúa. El león más cruel es quién se aparea.

“Dominamos el planeta porque le hemos añadido a las feromonas dinero, autos, casas y bienes materiales”

Esa reflexión siguió alimentando su ego. Hasta más agudo se había vuelto.

“La verdadera poesía para una mujer es poder llevarla y traerla cómodamente en un buen vehículo” 

“Si para lograr ligar debo llevarla a comer pizza y luego, en otra ocasión, conducirla hasta un quemadero de gas petrolero, pues qué diablos, es atractiva, inteligente y sabe lo que quiere”.

-    Me quiere a mi…jejeje.

Nunca entendió porque otros hombres se deprimían. La depresión no es para los ganadores, no te permite proyectar seguridad y confianza.

Los únicos libros que debía leer y entender eran los de contabilidad, esos si arrojan verdadera luz y sabiduría.

Esos hombres poco llamativos, desgarbados, sin chance alguno: minimizados por “la inteligencia y la sensibilidad” emulaban al Quijote en sus libros.

“Jamás leería una mierda tan larga y aburrida, además dañina”
“Quieren sufrir, que sufran, es lo más fácil. El dolor es un escape fácil. ¡Trabajen no joda! ¡Báñense!”

El sonido de la música a todo volumen envolvía sus pensamientos, por eso, cuando cayó en la boca abierta de esa alcantarilla en medio de la calle sintió como si el volante fuera poseído por alguna fuerza superior.

Logro salir rápidamente, pero ya el daño estaba hecho. Los cauchos delantero y trasero del lado izquierdo dejaron escapar el aire mientras los rines perdieron redondez. Apenas le dio tiempo de orillarse a la derecha. 

-    ¡Me lleva!

No valía la pena ensuciarse cambiando un neumático, igualmente faltaría el segundo. Había que tomar la decisión más rápida y lógica. Llamar una grúa.

Luego de hacerlo se comunicó con su chica. Le contó lo ocurrido y le prometió que la velada se cumpliría el día siguiente.

Ella se angustió y preocupó, se quedó vestida y con un hilo dental nuevo sin exhibir, hasta el día siguiente, obvio. Su teléfono sonó nuevamente, se trataba de su mejor amiga preguntándole si por fin saldría. La chica contó lo ocurrido y su partner le preguntó si seguía vestida. La respuesta fue afirmativa.

Veinticinco minutos después, adornado por las llamas de los quemaderos de gas natural de la zona residencial, se presentaba un vehículo de lujo del año, un rustico deportivo. El volumen de la música hacía temblar los vidrios con su bajo.

La mejor amiga llamó y la chica salió. Entró al vehículo. Ahí le presentaron al dueño del flamante transporte. Quizás, el nuevo hilo dental sería exhibido después de todo.

La naturaleza provee gran número de pavos reales, unos más vistosos que otros, pero no hay problema, para esas especies el dolor y la tristeza no existen. Eso solo ocurre a los menos dotados, a los quijotescos con barbas de tres días, idealizadores de los mitos. 
   
© Edwing Salas

19/04/15   

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