No creía en fantasmas



Estaba perdiendo la pelea contra el sueño. Debía esperar el magno evento de la noche que se transmitiría en vivo, en todo el mundo.

 A él le importaba un bledo. La inercia colectiva que provoca la solitud era la corriente que lo llevaba.  

Ya eran varios días sin poder conciliar un sueño reparador. Todo era culpa de ese fantasma, aunque se negaba de plano a creer en esa figura espectral que salía de noche, a molestar, a pasearse frente a su humanidad con vida, pero sin sentido.

Él veía la figura femenil, de largos cabellos lacios, piel canela y aparente serenidad. No sabía si la tonalidad de su dermis era natural o solo un signo de descomposición.

Ya a estas alturas esos fenómenos no le asustaban. Más le atemorizaba la insolvencia económica, la demencial y sangrienta guerra a muerte en las calles.

La permanencia muy individualizada en gran proporción y forzada.

Tampoco podía temer, salvo un estado de esquizofrenia, producto del alto nivel de estrés. Quizás los espíritus eran creados por su mente en constante zozobra, lo que desató un pánico verdaderamente lacerante, por varios minutos.  

Se escuchó el “toc” “toc” en la ventana. “Hoy también sale”. Se dijo a sí mismo.

Quizás la psique del ciudadano común está tan vuelta mierda que estamos viendo proyecciones de nuestro subconsciente de manera exacerbada, producto del mismo síndrome de Estocolmo que provoca la opresión constante.

“El país es una eterna pelea entre coterráneos canalizando mal lo que en ellos produce la tiranía”

-   ¿Tienes llave? ¿Puedes abrirme?

Se le presentó el espectro, hablándole con dulzura.

-   Puedes salir de la misma forma que entraste


-   No me refiero a la casa, ya es mi posesión…me refiero a tu voluntad.

El sonrío de manera cínica, nihilista y descarada.

-   ¿No te parece ya un poco embarazoso que te metas en mi casa a molestar sin razón alguna?

Si los espíritus o aparecidos tenían algún sentido de la vergüenza o de la cortesía, ésta seguro se molestaría.

-   Vengo de muy lejos. El regreso diario es agotador. Necesito refugio. -Dijo ella con sutil imploración- 

-   Pues ya estás en mi casa y lo hiciste sin pedir permiso.

-   Sí, pero habitar tu casa no es suficiente, también debo habitar tu mundo interior, tu sicología, tu alma. No soy una entidad dañina, incluso, puedo hacerte compañía.

-   Sicología, según como yo lo veo, también es la labia o mente que le quieren hacer creer a uno para ocultar quiénes realmente son.

-   No sé qué quieres decir con ello, pero creo que estás predispuesto. Tienes una percepción errónea.

-   Por supuesto que sí, estoy percibiendo erróneamente la realidad y mi mente está jugando conmigo. Eres una mala alucinación.

-   ¿Y si la alucinación eres tú?

-   Pues, sí es así, creo que estas muy perturbada, pero igual, tus pensamientos y proyecciones son realmente mediocres.  

-   Eso no se le dice a una mujer, por muy muerta que uno esté.

-   Soy defensor del feminismo, si quieres libertad y emancipación, asume también sus peligros.

-   ¿Por qué me desprecias? ¿Me temes acaso?

-   Tu deambular nocturno y tus apariciones repentinas e injustificadas me sacan de quicio.

Que serenidad luego de esa sentencia… la verdad era una presencia ruidosa y perturbadora que punzaba silenciosamente.

Ella reanudó la conversación un poco triste y herida:

-   Lo peor de deambular entre territorios devastados como este es que ves como todos los clichés se hacen más fuertes. Te comportas como una cáscara vacía esperando a que alguien le haga el favor de aplastarla.

-   Somos 30 millones de come caca tratando de imponernos nuestras ideologías y "verdades" unos con otros.

-   Eso me tiene sin cuidado y además,  me gusta, pero ese no es el tema de esta conversación.

-   Si, debes disfrutar que cada día llegue más gente hasta el plano donde te encuentras.

-   Es ley natural –Respondió disfrutando lo directa y descarada de su respuesta-

-   ¿Y tú? ¿Cómo llegaste hasta allá? Te ves joven.

-   Ah, ya sabes a uno le gusta la fiesta y en mi caso, la fiesta nunca paró.

-   Pues, entonces deberías alojarte en casa de alguien un poco más animado.

-   Es que tu soledad me intriga, eres tan huraño, encerrado en estas cuatro paredes. Temes salir, te temes a ti mismo, le temes al fracaso que convive contigo hace años.

A él eso sí lo hirió. Intentó permanecer impasible.

-   Ya sabes, me cansé que me saludaran con un  "¿Qué tal?" Ese saludo realmente es un eufemismo de "Sal de mi vista ser horripilante y molesto"

-   Jajaja ¿En serio? Te juro que pensé en saludarte de esa manera al aparecerme frente a ti.

-   Pues ya ves, ahorrémonos incomodidades y desaparece para siempre.
Ella se esfumó.

Él se imaginó que perdió la paciencia al ser tratada con tanta frialdad. Total, era un fantasma ¿No? Nadie iba a vivir gratis en su cutre monoambiente. Ni viva ni muerta.

Por fin, en el televisor estaban dando el magno evento tan esperado por todo el mundo.

“Si tu inframundo te ha dado tanto y te sientes ciudadano de primera, es lógico que no quieras irte. Pero, aparentemente esta alma en pena en especial pretende estar más acá que allá”.

“Quizás allá no sea tan popular, o no hay vida, digo, vida social, nocturna”

Ante las conclusiones que sacaba en su mente tras la experiencia recién atravesada, alcanzó a expresar: 
 -Que jodido está todo
    
La luz se fue.

-   ¡Maldita tiranía!

-   No fue la tiranía , he sido yo –Se escuchó la femenina y dulce voz muy cerca y, a la vez, muy lejos-

-   ¡Pero qué coño es lo que pasa! ¡Déjame tranquilo sucia!

Él se levantó y enloqueció, pateando, tropezando y rompiendo cosas inidentificables a su alrededor.

-¡Tranquilo! ¡Cálmate! ¡Cálmate! ¡Por favor! ¡No te pongas así!

- ¡¿Y cómo coño quieres que me ponga ah?!

-Escúchame esto último, por favor…

El silencio y la oscuridad se hicieron uno. Por fin, la voz, que ya no sonaba dulce, sino, más bien, manipuladora, impregnada de una doble agenda, atravesó el aire:

-   Sé que pasas todo el día escribiendo. Yo puedo ser tu musa, te puedo ayudar a crear y tú, a cambio, me permites quedarme en tu interior.

La insonoridad se hizo insoportable, era un manto oscuro de expectativa. Solo se escuchaba la respiración agitada de él.

Por fin alcanzó a decir:


- ¿Por qué no dejas que sea yo quién me adentre en ti? Es lo que siempre he querido
-Disculpa, pero creo que estas malinterpretando las cosas.
-Acabas de proponerme ser mi musa
-Sí, pero de manera platónica, infantil, nada de poseer mi esencia.
-Olvídalo entonces. No tengo musas para escribir, lamentablemente dependo es de las escaramuzas. Una musa implica cierta relación armónica y soy un ser que carece de armonía y sosiego.
- Yo tengo ese sosiego que buscas, soy una buena compañía.

- ¡Eres la inexistencia y el ímpetu vacío seduciéndome! ¡Vete maldita! ¡Vete de una vez! ¡Ve a manipular a otro! ¡Hipócrita!

- Soy insaciable, pero a ti te rechazo, solo necesito alojarme en ti para cazar a quienes me interesan, ¡¿Acaso no entiendes ser vivo imbécil?!

- Si, lo sé, te he visto aparecer, solo para tratarme con desdén, tienes otro objetivo, lo sé. Estoy acostumbrado a esa sensación de vegetariano por obligación al que le cocinan parrilla en sus narices todos los días. Ante tu permanencia diurna en casa, la noche solo puede esperar la salida a un bacanal al cual no estoy invitado.

- ¡Después del bacanal llega el sueño, necesito dormir cerca de mi fuente de saciedad! ¡No ves que los calderos de excremento del diablo están muy lejos! ¡No puedo ir y venir todos los días! ¡Mi energía se va perdiendo!

Él explotó ante tal confesión de un ente como ella.

-¡Fuera de mi ser! ¡Fuera de mis instintos! ¡Desaparece de una vez por todas de mis carencias maldita sanguijuela!

- ¡Falta poco! ¡Ya falta poco! Se dice el loco frente al muro del manicomio –Suelta una carcajada malvada, ya convertida en lo que realmente es-

-  ¡No tengo musas para escribir y no quiero tenerlas! ¡Yo te expulso de mí ser aberración darwinista!
  
¡De pronto! ¡Ocurre un milagro!

La luz retorna. En el televisor dan una película de terror. El evento deportivo más esperado ha terminado hace tres horas. Se lo ha perdido.

Resistir constantemente no quita lo quijotesco.

Fin
© Edwing Salas


08/05/15

 

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