Dos cosas


Ese momento cuando descubres las virtudes ocultas que poseen los objetos que te rodean, por ejemplo, en una cocina, y que te ayudan a ejecutar aquello que el odio dejó escapar por acumulación de la presión y las malas experiencias.
Ella comprobó que el cuchillo para la carne tiene esas virtudes oscuras que en una mala hora hacen falta para que la sangre corra y la respiración del victimario se acelere aun más, pero esta vez, la velocidad del aliento de ese ser no se normalizaría , sino que, se apagaría.
Una vez que la mano defensora y temblorosa deja caer el objeto punzo penetrante al suelo, se regresa a la realidad. Se toma conciencia de lo que se ha perpetrado para sobrevivir.
En un espacio como ese, su cocina, la que se prometieron remodelar cuando las cosas mejoraran, pero luego de años y años, todo fue tomando la dirección opuesta.
La mirada de su ex compañero de vida ahora es opaca, algo indescriptible, ojos vidriosos cuya expresión demuestran que ha descubierto algo que nunca se sabrá.
Las deudas, el deterioro de la calidad de vida, las inseguridades, los celos, lo transformaron en un experto torturador sicológico que luego de soltar la primera cachetada una noche, tomó el hábito de propìnar brutales golpizas para drenar el descontento ante el mundo que le rodeaba y lo consumía.
Tampoco era todo culpa de él, pero ella no tenía por qué pagar los platos rotos. Durante ese largo periodo se gestó en su mente la idea de que las personas deben aprender 2 cosas fundamentales para sobrevivir: no prometer, no confiar.
     - Fue en defensa propia.
Eso le dijo a la policía, al fiscal, al juez y al jurado.
Era cierto, pero las instituciones no prometen y no confían.
© Edwing Salas
11/06/15

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