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Cerrando la década de los setentas
John Lydon hacía su prédica
No hay futuro
No hay futuro
Lo repetía una y otra vez
El mantra de los alfileres 

Hoy tampoco tenemos futuro
Yo solo quiero presente
Ese que debería ser custodiado
Por tu oronda presencia

Ese que niega el avance
De un tiempo separador
Ese que disimula
Abismales diferencias
Salto cuántico de prejuicios
Y de las obvias limitaciones

Dios salve a la reina…
Para que me condene
Dios salve a la reina…
Tímida y mesurada
Para avivar pecados victorianos…
Cópulas deportivas…
Cotidianas 

Dios salve a la reina
Los plebeyos…
Perezcan
Dios salve a la reina
Para que luzca joyas
Cicatrices abrillantadas

No hay porvenir
No hay alcance
Una letanía sonriente…
Como ha sido demostrado
A todos los presentes

No hay ningún futuro...
Para mí
 
© Edwing Salas
24/11/15

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